“…En la otra celda había un jaguar; en su vecindad percibí una confirmación de mi conjetura y un secreto favor. 
Dediqué largos años a aprender el orden y la configuración de las manchas. Cada ciega jornada me concedía un instante de luz, y así pude fijar en la mente las negras formas que tachaban el pelaje amarillo. Algunas incluían puntos; otras formaban rayas transversales en la cara interior de las piernas; otras, anulares, se repetían. Acaso eran un mismo sonido o una misma palabra. Muchas tenían bordes rojos…” 
-La Escritura del Dios –  Jorge Luis Borges

El yaguareté, tigre americano o jaguar (Panthera onca), es parte del grupo de felinos más grandes de la tierra que se agrupan en el género Panthera e incluye al león, al tigre, al leopardo y al leopardo de las nieves. Es el felino viviente más grande del continente americano, y es el depredador más grande que habitaba en la mayor parte del continente, con excepción de los extremos norte y sur, en donde osos, lobos y pumas tomaban ese rol en los ecosistemas más fríos del norte, y sólo los pumas lo hacían en el sur.

El yaguareté se distribuía desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de la Patagonia Argentina, a lo largo de casi todos los ambientes con excepción de las regiones extremadamente áridas o de mayores altitudes.

Como depredador tope de los ecosistemas donde habita, el yaguareté cumple un rol ecológico fundamental regulando las poblaciones de otros vertebrados, especialmente de los grandes herbívoros. Su imponente figura, su fuerza y su temple lo han convertido en una especie de alto valor cultural para la mayor parte de los pueblos que habitaron y habitan el continente, encontrándose reflejado tanto en antiguas representaciones artísticas de los nativos americanos como en los nombres de ciudades, y en lo mejor de nuestra literatura, como los cuentos de Jorge Luis Borges.

El Yaguareté en el continente americano

Como ha ocurrido con todos los grandes depredadores en el planeta, el hombre ha perseguido fuertemente a estos animales por temor, porque son considerados valiosos trofeos de caza y además porque suelen presentarse conflictos por la depredación del ganado doméstico. Esta situación, en conjunto con la modificación y transformación de los ambientes naturales que se suma a la competencia por las mismas presas por parte de los cazadores humanos (en general los grandes felinos gustan de las mismas presas que los humanos), fueron llevando a los grandes depredadores, y al yaguareté en particular, a una fuerte retracción en su distribución. Por ello, hoy ya no es tan sencillo encontrar al yaguareté a lo largo del continente: prácticamente ha desaparecido de sus extremos norte y sur de distribución, como también en la mayor parte de las áreas densamente pobladas del continente, y muchas de sus poblaciones se encuentran seriamente amenazadas.sediovueltaelpartido

Hoy en día los jaguares ocupan menos del 50% de su distribución original, y en Argentina este proceso de retracción fue el más extremo, en donde en los últimos 200 años el yaguareté quedó recluido sólo a un 5% de la superficie que ocupaba en nuestro país, distribuido hoy en día en tres pequeñas regiones: en las selvas de montaña o Yungas en el Noroeste, en el Chaco semiárido, y en la Selva Paranaense (o Bosque Atlántico) en la Provincia de Misiones en el noreste. Como las amenazas sobre la especie no han desaparecido, las poblaciones de yaguareté que se encuentran en Argentina están críticamente amenazadas de extinción y se estima que menos de 200 jaguares adultos sobreviven en nuestro país.

El yaguareté en la Selva Paranaense

Hace unos 15 años atrás sabíamos muy poco sobre lo que realmente estaba pasando con los últimos jaguares de Argentina, y lo que sabíamos se lo debíamos mayormente a apasionados naturalistas que ya alertaban sobre la difícil situación que vivía la especie.

Fue hace unos 15-20 años atrás que unos pocos pioneros se lanzaron hacia la búsqueda de información sobre el yaguareté en Argentina y sus problemáticas de conservación. Así fue como biólogos como Pablo Perovic en el NOA y Karina Schiaffino en el NEA, comienzan a recopilar los primeros datos puntuales sobre el yaguareté y su  problemática.

Una hembra de yaguareté registrada junto a su cría en el Parque Nacional Iguazú. Este Parque, junto al vecino Parque Nacional do Iguaçu y los Parques Provinciales de Misiones constituyen una de las áreas más importantes para la conservación de la especie en el Bosque Atlántico.

En una reunión mundial de expertos desarrollada en México en 1999, estos expertos argentinos junto a profesionales de todo el mundo determinan que en nuestro país existían al menos tres Unidades de

Conservación de Jaguares (JCU por su sigla en inglés): áreas prioritarias para la conservación de la especie a nivel mundial. Una de estas áreas JCU coincidía con lo que llamamos el  Corredor Verde de Misiones que engloba la mayor parte del área central y norte de Misiones y áreas protegidas brasileñas que se encuentran conectadas a un corredor de 1 millón de hectáreas de Selva Paranaense.

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