El equilibrio de la selva

Veterinarios del Proyecto Yaguareté publicaron el hallazgo de un ciclo parasitario clave en la relación entre los felinos y los grandes roedores de la Selva Misionera.

Muchas enfermedades pueden ser causadas por virus, bacterias y parásitos, pero aunque parezca contradictorio, rara vez causan enfermedad a los animales que los transportan, ya que por naturaleza se mantienen en equilibrio. Los parásitos cumplen funciones ecológicas muy importantes en los ambientes naturales, con las cuales los ecosistemas se mantienen saludables y en equilibrio. En el Proyecto Yaguareté, los veterinarios Juan Arrabal y Sebastián Costa realizan estudios de salud poblacional para detectar enfermedades que puedan poner en riesgo la salud de los jaguares y otros carnívoros que habitan en la selva, así como también sus presas.

Tratando de entender qué sucede con los animales de la Selva Misionera y sus parásitos, los veterinarios del equipo junto a otros investigadores de diferentes institutos, publicaron recientemente el hallazgo de un ciclo parasitario entre los felinos silvestres y un roedor grande, el agutí (Dasyprocta azarae), presa frecuente de los felinos.


Este ciclo se compone por el parásito Echinococcus oligarthrus que necesita tanto de los felinos como de los agutíes para subsistir, y a su vez es necesario que los felinos cacen y se alimenten de dichos roedores para que el ciclo se mantenga. Para entenderlo mejor: en ocasiones, el intestino de los felinos silvestres contiene parásitos en estado adulto de Echinococcus, y éstos ponen huevos que son liberados al medio ambiente con la materia fecal. Posteriormente, los roedores al alimentarse de hierbas del suelo, ingieren los huevos dispersos con la materia fecal sobre la vegetación. En el interior de los roedores, los huevos se convierten en larvas que migran por los tejidos hasta llegar a algún órgano donde formarán quistes. Estos quistes, con el correr del tiempo, debilitarán al roedor reduciendo las posibilidades de escape ante la persecución por un carnívoro. Si el felino logra cazarlo, ingerirá la carne con quistes y larvas, que se convertirán en parásitos adultos en el intestino del animal, dando lugar a un nuevo comienzo de ciclo.

Este cliclo parasitario es muy importante en la relación predador – presa, ya que ayuda a mantener estables las especies de carnívoros silvestres como el jaguar, regula las poblaciones de algunas especies de roedores y colabora con el equilibrio de la Selva Misionera.